Las situaciones negativas y dolorosas en la vida son inevitables, pero hay veces en las cuales sufrimos innecesariamente. Es importante saber cómo funciona este mecanismo ya que puedes evitar el sufrimiento y aprender a disminuir el dolor.

El dolor es parte de la vida.

Vivimos en una vida de polaridad: tenemos el día y la noche, arriba y abajo, frio y caliente, y nuestra experiencia emocional cae en la misma categoría. Y la razón de esto es que necesitamos un punto de referencia, de comparación de una experiencia a otra no solo para conocerla, sino también para experimentarla, valorarla y apreciarla.

El problema comienza cuando nos atoramos en el dolor, que es la parte negativa del disfrute. Esto es debido a pensamientos muy peligrosos que dicen “esto no debería de estar pasando” o tal vez “yo no debería de sentir esto.” Estos pensamientos son decisiones en contra de lo que YA está pasando en un intento infructuoso de detener o parar lo que está sucediendo. A esto lo vamos a llamar resistencia.

Resistencia es el dar energía negativa en contra de algo con la esperanza de parar, detener, o cambiar lo que es.

Por ejemplo, vamos a decir que te duele la cabeza, y no quieres que te duela la cabeza, y quieres que pare, y ya no quieres que te duela, y tal vez ya tomaste aspirinas, pero no te deja de doler. Y llega a ser tanta tu frustración y desesperación que no solo te duele la cabeza, al rato ya tienes una migraña. Y eso es por la ley de la vida que dice “resistencia causa persistencia.” Lo que resistes, persiste.  Entre más quieras que se te quite el dolor de cabeza, menos se te va a quitar porque no lo estás aceptando.

Y ese es el sufrimiento.

No solo es el dolor de cabeza, sino toda la experiencia emocional negativa, la frustración, la impotencia, la desesperación que se le añade a lo que era solo un simple dolor de cabeza. En otras palabras, resistes el dolor, profundizas tu sufrimiento, y lo peor de todo, no solucionas el problema.  Ahora, todo esto es a nivel físico, pero ¿qué crees pasa cuando hacemos esto contra nuestras emociones, eventos de la vida, o personas que amamos?

Si quieres comenzar a disfrutar tu vida, vivir relaciones más felices, algo que puedes comenzar a practicar es la aceptación. El no crear resistencia en contra de lo que ya es, como es. Si te duele la cabeza, acepta el dolor. Si no te gusta el comportamiento de una persona en tu vida, primero acéptalo como es, y luego busca cómo guiar o apoyar a un cambio (no tratar de cambiarlo a la fuerza), si hay una situación negativa en tu vida, acepta que está ahí y que eso es lo que te tocó vivir en este momento.

Observa que es fácil aceptar y darle la bienvenida a las cosas positivas, es con las cosas que consideramos negativas que tenemos problemas. Sin embargo, el disfrute de la vida viene de aceptar que la vida tiene las dos partes de la polaridad: positivo y negativo. Reconoce que tu felicidad y disfrute vienen de aceptar lo negativo y aprender a manejarlo, sabiendo que pronto regresarás a lo positivo. ¿Qué ganas resistiendo lo que YA es? ¡Acéptalo!

Suena fácil, ¿no? ¡Y lo es! Sin embargo, desde pequeños nos han enseñado que las cosas que no nos gustan se cambian con enojo, berrinches, o con energía negativa, y si quieres hacerlo fácil, necesitas aprender el camino del amor y de la aceptación.

Tú tienes el control de tu felicidad en tus manos – aprende cómo aplicarlo.

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